Carlos
Fernando Herrera Lopez
Saludos
cordiales. En la Iglesia Evangélica (hablo globalmente y aclaro que hay
excepciones) han proliferado los Pastores Rock Star. Que usan o tienen avión
privado, y curanderos y charlatanes, que pervierten el Evangelio. Pero, además,
hay Pastores príncipes que viven su sueño de "reyes y sacerdotes". Y
Pastores que la única ley de la Torah que defienden y manipulan sin haber
entendido el propósito, es la ley sobre el diezmo. O cuyas homilías están
basadas en exégesis incompletas o erróneas, porque son como quién habla
solamente de oídas. Porque desconocen la fuente de dónde brotó la revelación de
Dios. O incluso, repudian al pueblo que la recibió para ser depositario de la
Verdad, divorciándose de aquel, por una Teología de la Sustitución, que algún
juez perverso ideó en su torcido corazón.
Todos y quizás
algunos más que me falte citar, ignoran: ¡Cuánto daño les han hecho a las
personas! Cuánto han colaborado a forjar creyentes ciegos y confundidos,
desorientados, perdidos, con los engaños de su doctrina mentirosa y espuria.
Cuántos apóstatas podemos sumar al mundo a causa de ellos. Son tan numerosos
por sus generaciones, que casi llegan a tantos como las estrellas.
Y todo, por
codicia de dinero, o porque le pretenden robar para sí, la gloria que solo a
Dios le pertenece. Ladrones u orgullosos. Ignorantes que lo son a causa de sus
corazones torcidos y sus cuellos rígidos y rebeldes que se niegan a humillar.
El verdadero
costo de sus concupiscencias, son las vidas espirituales de millones y millones
de esclavos de la mentira y enanos espirituales, todos hijos del padre de las
mentiras.
Yo, mi querido
amigo Tito, creo conocer tu corazón y por eso (y no por cortesía ni amistad) te
digo y reitero que no estás en esta lista de estafadores. Algo que tú ya sabías
antes que yo te lo dijera.
Y si es ahora
cuando te comparto mi punto de vista es, porque estoy padeciendo en carne
propia los estragos que todo eso dejó en mi corazón y en mi huerto familiar.
Me uno a tu
cruzada por la verdad. Aunque lo haré desde mi trinchera.
Un abrazo.
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